...una mañana y una tarde de domingo.
Es genial lo de poder seleccionar en el despertador del móvil los días de la semana con una muesca en los que quieres que suene. Ni que decir tiene que la muesca no está en la casilla "Domingo".Sin ningún sonido anterior, cuando tus ojos se abren y no tienes más ganas de cerrarlos te despiertas despacio y te levantas más despacio todavía, malandas hacia a la ducha sin afeitarte previamente, todo un lujazo. Un pequeño placer y detalle que te regala la vida de vez en cuando.
Puedes desayunar ligerito, fundamentalmente porque no queda mucho tiempo para la hora lógica de la comida, puedes salir de la ducha, tumbarte en la cama no mucho, bostezar, estirarte hasta crecer un palmo, espectacular.
Hoy, dos puntos:
Coges el cochecito leré, y te vas, y no sabes dónde, pero te vas. Estas_carreteras_castellanas_rectas_y_planas_son_lo_mejor_para_estos_días: puedes hacer mil cosas a la vez que conduces, y ves paisajes, y miras paisajes, y memorizas paisajes.
Aparcas en un pueblo de estos "que no pasa el tiempo" como podría ser el mío, y comes en cualquier especie de restaurante, y observas cómo te atienden, y eres super amable, y te da lo mismo la comida, y pones ketchup en el solomillo de ternera de primera, y te ríes de cómo la camarera te mira preguntándose "quién coño es este tipo". Y pagas. Y te vas. Y recuerdas siempre ese sitio, y recuerdas de él cualquier pequeño detalle que te haya llamado la atención y que te ha distraído la comida.
Vuelves a tu casa, te pones in front of the cumputer y escribes, otros dos puntos:
"Amor mío, amor mío. Y nadie responde. Y se está solo".
Mañana lunes.
